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miércoles, 1 de noviembre de 2017

CUAL ES TU EXCUSA? UN APLAUSO!!!

Hoy me enfrento al difícil momento de escribir mi primera entrada en el Blog una vez traspasado el umbral del primer aniversario. Atrás quedó el fácil recurso utilizado la semana anterior (resumen del año)... Hay que enfrentarse al presente de la escritura aunque, como suele ser mi caso, siempre tire de anécdotas, hemeroteca, recuerdos... y demás recursos del abuelo cebolleta.



... y mira tú por donde tengo la excusa perfecta para no hacerlo! Para quedarme en la cama en este día festivo! Ayer por la mañana, tras un breve encuentro con un amigo y subirme en el coche para volver al hogar, noté que algo no iba bien. Temblores, castañeo de dientes, frío, calor, más frío, más calor... En un semáforo, ante el nivel de tembleque que sacudía mis brazos intenté hacer la mítica prueba de la alcoholemia cuando los soplómetros homologados fallan! Cerrar los ojos, estirar un brazo y así, sumido en la penumbra, intentar tocarse con el dedo índice la punta de la nariz. Conseguí 2 cosas: Acertar con el dedo acusador en el reposa cabezas del coche, y que un motorista me mirase horrorizado desde nuestra compartida Pole Position! Qué pensaría? "Joder! Va tan borracho que se va haciendo la prueba a él mismo para auto inculparse!" ? No me preocupó excesivamente pues mi máximo quebranto era ver que ya ninguna pausa se interponía entre semáforo y mi casa, y mi capacidad de conducción distaba muy mucho de ser la óptima. Conseguí llegar a casa ileso, tanto yo como el resto de vehículos y sus ocupantes. La fiebre era segura, lo que no esperaba, sobretodo por lo súbito de su llegada, es que el termómetro me indicase 39.4 grados. Hice varias tomas para confirmar aunque tampoco fuese necesario... Una vez batido mi record personal de temperatura procedí a auto medicarme y esperar a que en hora y media recuperase un nivel aceptable para poder ir a buscar a mi mujer y luego a los niños (y a sus mochilas), ya que volvían de viaje. Los 38.7 que reflejó el digital invento a la hora de mi salida me parecieron propios del polo sur ante lo captado un rato antes, así que interpreté una versión acalorada de Paseando a Miss Daisy. Mi cuerpo fue reaccionando bien y sin repetir antitérmicos aguantó a niveles normales hasta la hora de acostarse...

... Hoy me levanté sin fiebre pero todo indicaba que esta resurgiría... Y encima debo enfrentarme a escribir? Tengo la excusa perfecta! Estoy enfermito! Y no es una excusa cualquiera! Es de un tipo especial!!!

En una de las formaciones de las que he recibido recientemente, el formador nos introdujo un término que aunque no me era desconocido, era un agua en la que nunca había profundizado... Hablando sobre la famosa Zona de Confort, las oportunidades que surgen en los momentos de crisis, etc... mencionó uno de los principales obstáculos que se interponen entre nosotros y la oportunidad de cambio, cuando no de éxito, que no es otra cosa que nuestro propio miedo, que justificamos con EXCUSAS PLAUSIBLES!

El artista no puede actuar esta noche pero su excusa es de lo mejor!

Una excusa plausible sería aquella que nadie, al menos abiertamente, se atrevería a rebatir. No sólo eso! Los receptores de esos motivos asentirán y te mostrarán su más sincero apoyo. Un ejemplo claro sería el que acabo de exponer en mis propias carnes: Estoy malitoooooOoOoOoOo (nótese el tremolo de la voz)... mi cabeza arde... veo mi vida pasar a toda velocidad ante mis ojos... hoy no puedo escribir... La gente mostraría su simpatía y si alguien la rompiese sería para reprimendar el haber puesto en riesgo mi vida al escribir la frase en la que explico porqué no voy a aporrear el teclado!

Reflexionad sobre ello! Hay una gran diferencia entre una excusa convencional y una plausible! Podéis buscar vuestros propios ejemplos y seguro que los encontraréis. Pero aquí surge una divergencia...

... ya que hoy en día existe una corriente de la vida 2.0 en la que no hay excusa ni motivo que valga, justificados en los NO LIMITS de algún bróker trasnochado que finge ser deportista... Si! Todo es mental! Todo es proponérselo! Te enviarán videos de ancianos con más bíceps que Schwarzenegger haciendo una clase de Crossfit que te impulsarán a llamar a tu abuelo para decirle Viejoooooo!!! Levántate de la silla de ruedas que te ancla a tu vagancia y a mover ruedas de tractor!!! Ante tus quejas de que tienes una rotura fibrilar en el gemelo que te impide salir a Runnear (ni se te ocurra salir a correr, que eso es muy cutre) volverás a recibir otro video con algún deportista amputado realizando proezas! A ver... que ya os veo! Tanto el anciano del deporte de salón como el deportista con discapacidad tienen un valor enorme! Una fuerza de voluntad fuera de lo común! Pero tú eres tú y tus circunstancias (ui... eso me suena...). En definitiva... Aplaudimos algunas excusas y denostamos otras (denostar... llevaba 1 semana esperando poder usar ese verbo!!! Me deben una!!! PLAS!!!).

En el mundo de la competición hay excusas que pasan de lo plausible! Son además profilácticas! Habla con todo aquel que se encuentre en la línea de salida... El que no lleva 3 noches sin dormir se ha pasado la última vomitando, o llega con una lesión, o no ha podido entrenar en los últimos 50 años... Una vez escuchan el disparo de salida te preguntas qué narices has estado haciendo tú, que duermes como un bendito, con el estómago en perfecto estado, lejos del dique seco, y entrenando 6 días a la semana... Si les preguntas al finalizar la prueba (un buen rato después de ellos) la euforia les habrá hecho olvidar su justificación previa. Es excelente! Si te sale bien, serás un héroe! "El pobre ha salido de la UCI para competir y ha batido el record del mundo!", dirán unos, y si sale mal... ya tenías tu coartada!!! Hay verdaderos profesionales del ESTOY FATAL...

Cuando pienso en el término Excusa mi enciclopedia visual imaginaria le pone rostro rápidamente... Un excompañero de trabajo... Era el Undisputed Fucking King and Champion of the World de las Justificaciones, ganador de las World Series de los Pretextos y décimo Dan de las evasivas! Antes de proceder a explicar algunas de ellas, mencionar que su buen corazón, simpatía e ingenio también distaban de tener parangón.

Uno de sus principales defectos era la puntualidad. En los 9 años en los cuales trabajé en aquel lugar podría contar con los dedos de una mano los que llegó a tiempo. Sus retrasos no eran nimiedades! No eran esos 5 minutos plausibles debidos al tráfico, o al transporte público. 20 minutos podían ser considerados un regalo en su caso. Algunos de los que allí laborábamos nos reíamos imaginando e incluso dibujando mapas de los múltiples peligros que había de atravesar en los 15 kms que separaban su hogar del puesto de trabajo. Sin duda ríos de lava, ciénagas infestas, animales salvajes aquejados de alguna enfermedad zombi... todos ellos se cruzaban entre él y su prima por puntualidad.

Cuando el tránsito era el motivo, no había encontrado un atasco convencional. Accidentes múltiples con incendios, coches de bomberos, atropellos y, por supuesto, él había parado a ayudar! Y no creáis que venía en coche! Usaba una bicicleta y a tenor de la soltura en la que pasaba entre los vehículos de la calle de Sants e ignoraba los semáforos en rojo, realmente los percances que se encontraba a la hora de entrar debían ser catastróficos! Uffff... yo a mediodía ponía las noticias esperando ver aquellas hecatombes que ni Piqueras narraría sin temblarle la voz, pero siempre sin éxito! Por si fuera poco, también se encargaba del tránsito interno de mercancías entre diferentes sucursales de la empresa. Su planificación del tiempo en ese sentido era excelente: Volvía con el tiempo justo de ir al baño, lavarse, y volver a casa!

En una ocasión los dueños del negocio nos premiaron con la posibilidad de, una tarde cualquiera, entrar todos media hora más tarde. Si! En lugar de comenzar a las 16:30 podíamos hacerlo a las 17:00! Recuerdo que la jefa del lugar le dijo bromeando "bueno... y tú no llegues a las 17:30"... a lo que todos reímos! No llegó a las 17:30... lo hizo a las 18:00h!!! De nuevo, obtuvimos premio colectivo que fue el que nunca jamás volveríamos a abrir a las 17:00 h! Por supuesto él tenía sus motivos! Su persona estaba acostumbrada a un nivel de transito determinado para llegar a las 16:30 (cosa que no hacía) pero no preveía el índice de caos y de actividad volcánica y sísmica que encontraría media hora más tarde, así que aquello acrecentó su retraso.

El tener que combatir día tras día contra las agujas del reloj le llevaron a poder transformar el tiempo a su antojo. Para envidia de Albert Einstein y de todos los guionistas de Hollywood, podía contraer o expandir el tiempo a su voluntad! Y lo hizo sin aceleradores de partículas, condensadores de fluzo, ni transmisiones extraterrestres con planos de máquinas afines. Usó simplemente 2 relojes!!! Así de fácil! Cuando llegaba a la hora que fuese él extraía el cuentakilómetros con reloj incorporado de su bicicleta para decir, con la cabeza bien alta "según mi reloj aun faltan 5 minutos para la hora". Cuando se acercaba el fin de la jornada laboral y le veías ya cambiado y dispuesto a salir de camino a casa y osabas hacérselo notar... "según el reloj del taller pasan 5 minutos". Afirmaba esas cosas con tal rotundidad que uno se sentía ridículo al sugerirle que no le iría mal el ajustar los relojes!

En otra ocasión, en uno de esos cambios horarios como el que hemos sufrido recientemente, pero adelantando la hora, llegó 1 hora y 20 minutos tarde (la hora del cambio horario más su margen habitual...). Aun le veo entrar frotándose los ojos y preguntando... "Pero si no han avisado en ningún sitio del cambio de horas...".
Imagen del reloj que le regalamos a mi compañero para ver si ayudábamos a su puntualidad... todo ello en vano...

Os preguntaréis como aguantaba en su puesto con semejante fobia al reloj... Mucha antigüedad y disputas personales hacían más viable para el jefe el mantenerle que el echarle... Y quien sabe si tal vez era real aquello que dijo tantas veces entre risas de "es que yo en 5 horas hago más que vosotros en 8". En el caso de mi compañero, por lo descarado de sus pretextos, no los consideraría como plausibles, pero si que merecía un aplauso con la audiencia en pie durante 5 minutos por su capacidad de persistencia!

Bueno amig@s... mis comprobaciones periódicas van indicando que hoy no me voy a librar de los antipiréticos (esto mola más que antitérmico! Suena más potente!)... así que va llegando la hora de dejaros con mi excusa hasta la semana próxima! Vosotros decidiréis si ésta es merecedora o no de un aplauso.

4 comentarios:

  1. Es brutal. Quitando la pereza inicial de leer sobre fondo negro, que me cuesta horrores. Debo decir que si escribieras un libro, me pondría la primera en la cola. Me engancha la forma de escribir y me traslada a esa oficina con la mirada puesta en el reloj mientras tu ex compañero entra por la puerta y me entra la risa floja. Felicidades y mejórate pronto

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    1. Muchas gracias por el comentario, Marta, y más aun por tus palabras! Sobre el fondo negro, si bien es cierto que es la pega más comentada por los lectores, es una prueba de fidelidad! Quien pasa la prueba es un lector acérrimo! Jejeje! Tal vez no sería necesario, cierto! Muchas gracias de nuevo!

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  2. ¡¡Yo te doy el aplauso Hermano!! Gran relato (la verdad es que no sé cómo denominar exactamente tus escritos: podrían ser 'monólogos sobre fondo negro' o algo así jejejje), que me ha hecho pensar una vez más en la falta de todo que tienen las personas que no son puntuales por sistema (todos podemos tener alguna vez algún percance) y que abusan del tiempo de los demás, que al fin y al cabo es lo más valioso que tenemos... Una vez pase, pero cuando es algo frecuente yo suelo dar un toque a la persona que me hace esperar y perder mi tiempo.
    Y en cuanto a las excusas plausibles, me ha encantado tu exposición también y me ha hecho pensar en dos expertas: mis cuñadas cuando vienen al pueblo de vacaciones, es llegar y ponerse enfermas, de modo que no pueden hacer nada jajjaja
    Un abrazo!!! Wassail!!!

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  3. Hermano, recibo honroso el aplauso! jajaja! Me ha gustado lo de "monólogos sobre fondo negro"! Todas las personas estamos cortados por patrones. Normalmente quien tiene una característica tiene asociada otras, y, todo ese conjunto, es común a otras personas con la característica dominante! La impuntualidad no es de las que me guste precisamente... Un abrazo! Wassail!!!

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