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miércoles, 6 de diciembre de 2017

ESE MONEDERO PERDIDO LLEVABA MI NOMBRE!

Hoy, aprovechando que todo el mundo salvo el sufrido personal de los comercios disfruta de un día de fiesta, gozamos como una familia más en chafardear en tiendas y dejar que los niños visiten sus establecimientos favoritos y disfruten como si los juguetes fuesen suyos (eso si... mirando y sin tocar... bueno... sin tocar más de lo necesario!). Pasamos por una juguetería que casi debe haber cumplido el primer aniversario en el pueblo donde, como en el resto de tiendas de ese tipo, ya conocen bien a mis hijos. He de confesar, si no lo he hecho ya anteriormente, que yo disfruto de esos comercios tanto como ellos y no disimulo en mirar alguna cosa para mi. Hoy, inspeccionando en mi sección favorita (Lego) quedé petrificado ante una visión! Avisé a Erik de lo que acababa de ver, y su reacción me transportó un año y medio atrás en el tiempo...

... Comenzando el verano del 2016, poco tiempo después de adquirir mi casi extinta condición de desempleado, estando yo cabreado con el mundo y desfogándome a base de marchar (que no de marcha) volvía a casa tras una mañana de menear caderas por la Carretera de Cerdanyola. Casi llegando al hogar lo vi. Estaba ahí, en el suelo, abandonado! Él también me vio y susurró mi nombre! Un pequeño monedero de color negro, tan geométricamente centrado en la amplia y despejada acera que parecía se había puesto ahí para que no pudiese evitar detectarlo. Lo cogí, vaya que si!... pero no lo abrí! Pensé en la emoción de descerrajar la tapa del cofre del tesoro 100 metros más adelante, bajo la seguridad e intimidad de mis paredes y techo. Es curioso pero no era la primera vez que me encontraba dinero practicando deporte! Tal vez es una especie de paga prorrateada del Karma! Pero... dinero? Quien dijo dinero? Aun no había abierto mi hallazgo! Seguramente ya alguien había dado buena cuenta de él! Llegué a casa y procedí a revelar el secreto...

... Si! Había dinero! Un billete de 50 euros salió revoloteando cual mariposa, se me posó en el hombro, me besó suavemente la mejilla y me susurró "mira bien... que hay más!"... Así me sentía! Totalmente atontado y abrumado! El billete no mentía, y contando otro billete de menor valor y algunas monedas la cantidad ascendía prácticamente a 60 gallifantes. Bien!

En mis anteriores hallazgos de pequeños yacimientos monetarios, los billetes o monedas iban sin contenedor alguno, es decir, totalmente anónimos, con lo cual el quedármelos no quebrantó en modo alguno a mi conciencia, pero esta vez, más allá de papel y hierro habían más cosas. Unas llaves de lo que a bien seguro era una portería y una casa, una tarjeta de crédito y una de una mutua de salud. Ahí mi conciencia llamó a la puerta para tener una conversación conmigo.

 Monedero similar al que cada noche ronda mis sueños...

De acuerdo! Ella tenía razón! Yo no sabía donde vivía esa mujer (a juzgar por el nombre), pero tenía algo que iba ligado al montante encontrado! Pero yo le rebatí! Si! Pues suerte tuvo la señora, o la chica, o la anciana... de que hubiese sido yo y no otro el que hubiese dado con el monedero! Hoy en día puedes tranquilamente comprar en cualquier sitio y si el importe no es grande, con el rollo del contactless ni DNI, ni PIN, ni nada de nada! Otro afortunado no hubiese tenido tantos escrúpulos y hubiese acudido al comercio más cercano a pillar una botella de vino para celebrar el evento! No! Yo no! Que soy muy honrado (verdad?). No pensaba hacer nada con esa tarjeta, más que destruirla para que nadie pudiese obrar maliciosamente antes de que su pérdida fuese denunciada, y ni mucho menos pensaba en ir al Banco correspondiente a devolverla y que, como hace años me pasó, me mirasen mal e interrogasen dando por hecho que algo tenía que ver yo con el extravío! Si es que soy un Samaritano! La tarjeta de salud... A no ser que fingiese ser del sexo contrario y querer hacerme un chequeo tampoco iba a beneficiarme en absoluto! Pero... ambos trozos de plástico troquelados tenían ese nombre... A saber de donde era! Seguro que vivía donde Cristo perdió el gorro! Como iba a saber yo de esa persona sólo con un nombre? Nada Señora conciencia! Que soy 60 euros más rico y que le pienso dar un capricho a mi familia, que algo bueno nos tenía que pasar ese semestre!

Empecé a hacer estiramientos pensando que así, haciendo elongar mis músculos también se alargaría mi tolerancia al sentido de lo que está bien y mal... "No pienso hacer nada por encontrar a la propietaria" me dije. Como hombre consecuente que soy, tras estirar el cuádriceps izquierdo y antes de pasar al derecho, pensé en pedir consejo a un sabio. Si! Llamé a mi madre y le expliqué el asunto! Ella no dudó! Su hijo había tenido un golpe de suerte y había que aprovecharlo! Total! No eran esos maletines que se encuentran cada 2 por 3 en la Plaça Sant Jaume con 7000 euros! No habían cámaras de seguridad grabando y, a la poli? Llevárselos a la poli??? Seguro que se lo quedaban ellos y luego, si localizaban a la Señora/Chica/Anciana le dirían que así apareció... "Mamá, no sigas! Nadie va a ser tan honrado como yo, así que el primer brindis de la botella de Champagne que caerá será por la desafortunada!". Tras dar buena cuenta del cuádriceps derecho y mientras pensaba "ya está, 60 euros más", y antes de pasar al femoral izquierdo, recordé aquellas antiguas Páginas Blancas, con las que a través de un nombre podrías localizar la dirección asociada. Venga! Eso ya estaba obsoleto! No se editaban! Además, eran cosa de telefónica, y esa Señora/Chica/Anciana sería de Orange, Vodafone, Yoigo, Digamelón... alguna compañía con la que seguro se ahorraba cada mes el dinero que había perdido! Irresponsable! No haberlo hecho!

Siguiendo con mi consecuente comportamiento y antes de pasar al femoral derecho busqué en internet PÁGINAS BLANCAS. Si! Ahí estaban! Digitalizadas! Sólo había que poner el nombre y la localidad! La suerte estaba de mi parte pues esa Señora/Chica/Anciana no sería de mi pueblo! Habría venido a visitar a algún familiar residente en las muchas zonas adineradas (no la mía) tirando, literalmente, el dinero! ... Pues no... La Señora/Chica/Anciana vivía a 80 metros de mi casa... Eso si era ella, claro! Pensé que seguiría estirando y seguro que a pasar a los tibiales se me iban todos los cargos de conciencia!... Tras elevar mi tronco al finalizar un ejercicio especialmente complicado llamé al número que encontré... Bien!!! No lo coge nadie!!! Ni siquiera responde un contestador con la voz de la Señora/Chica/Anciana sino la locutora de Movistar!!! Ahora si, ahora si! El dinero es mío, porque bastante tiempo estaba perdiendo ya y no pensaba volver a llamar!!!

No había pasado a otro grupo muscular que había vuelto a marcar 3 veces el número y, antes de que cantase el gallo de mi fortuna, una voz de Señora Mayor (no había contemplado el paso previo a Anciana) contestó. Tenía muy claro que bastante tonto había sido buscándola como para entonces preguntar "Ha perdido usted 60 euros?". Mi pregunta fue si había extraviado algo y la Señora me dijo el contenido exacto del monedero, la forma del mismo, el color, las llaves, la tarjeta... Me dio mil veces la gracias! Señora! Aun no le he dicho que voy a devolvérselo! Llamaba para decir "A que jode, ehhhhh???"!!! No, no era así, a quien quiero engañar? La mujer me dijo que cuando me viniese bien, si le podía hacer el favor, le decía donde vivía y se acercaba ella a lo que contesté que ya iba yo... No acabé ni mi rutina de estiramientos! Me puse una camiseta que no pareciese salida de la ducha por el sudor que me provocó mi debate moral interno y me desplacé lo 80 metros que distaban los domicilios...

La Señora abrió la puerta de la comunidad. Era mayor de lo que su voz denotaba. Se le notaba realmente afectada por la pérdida y agradecida por mi colaboración. Me contó como escuchaba que el teléfono había sonado varias veces (mis llamadas) pero que como no tenía llaves no podía entrar a cogerlo hasta que llegó su hija a abrirle. Me recordó que nadie más que yo hubiese hecho eso y que se hubiesen quedado el montante a lo que yo pensé "no Señora, no me lo recuerde que aun tengo el monedero en la mano y las piernas calientes!!!". Le pasé sus pertenencias y la Señora abrió el monedero, sacó el billete de menor importe y pretendió dármelo como recompensa. Recuerdo como apreté los dientes y le dije "No Señora, no hace falta". Ella insistió y os lo juro, me vi a mi mismo arrancándole el negro objeto de las manos y salir por pies sin tener en cuenta flexión ni pérdida de contacto alguna! Mis palabras una vez más contradijeron a mi mente y le dije que no hacía falta...

Infinidad de veces les he dicho a mis familiares y amigos conocedores del suceso que no hay día en el que no piense si obré bien... Veamos, lo hice! Pero... hubiese sido malo si me hubiese quedado el dinero? Nunca lo sabré!

Ahora volvemos a la juguetería y a mi sorpresa! Elevando mi mirada a los Legos de mayor tamaño encuentro ni más ni menos que a la Estrella de la Muerte con un cartel de precio de 79.90 euros... Caro, no? Eso habéis contestado los no aficionados, pues los que compartáis afición conmigo sabréis que cuesta 499.99 €!!! El segundo Lego más caro de la historia! No era una oferta, pues justo el de al lado, que cuesta como la mitad, seguía al mismo importe y, casualmente, otro Set que si que cuesta esos casi 80 euros estaba con el cartelito desaparecido! La bomba! No lo tenía previsto pero ahí estaba! Un ejemplar que jamás pensé en adquirir debido a su importe por 80 napos!!! Si, lo sé! Al pasar el código de barras saldría el precio real y el error quedaría al descubierto!!! O no... porque con el ardor de la venta un dependiente inexperto puede pensar que como unos cachitos de plástico van a costar un salario y tirar adelante con la operación y, sobretodo, y hablo con conocimiento de causa por los muchos años en los que trabajé en el almacén de un comercio y me encargaba entre otras muchas cosas de etiquetar los productos, si un artículo está mal etiquetado por el motivo que sea, aunque el comercio demuestre el error si el cliente quiere y se pone farruco se le ha de cobrar el precio marcado!

Llamé a Erik y le hice ver el mega descuento equivocado! Erik abrió sus ojos como platos y dijo "Ostras Papa!!! Tengo que hacer una cosa!!!". Pensé inmediatamente "Claro que si hijo mío! Comprarlo! No lo tenía previsto, pero te lo pago!!! Vas a decirme eso, verdad? Es uno de tus favoritos! Y mío también, qué narices!", pero no... una vez más, Erik hizo de Erik: "Acompáñame que voy a decirle a una de las señoras de la tienda (unas chicas de 20 años máximo) que el precio no está bien, que si no pueden tener un gran problema". Fue su madre quien le acompañó y yo escuché la conversación oculto tras los lineales. Tras informar con su tímida voz del error detectado y del precio verdadero que conoce mejor que el departamento comercial de Lego, la chica le dijo que no, que sería ese precio, que no tenían Legos tan caros. Estuve apunto de saltar sobre ellos y decir "Me lo quedo!", pero él insistió e incluso le dijo a que modelo pertenecía realmente el cartelito. La chica, diciendo que estaría bien pero iba a comprobarlo fue al ordenador a consultarlo... Volvió blanca y casi haciendo reverencias a mi hijo de 7 años y, confirmándole que efectivamente, hubiesen tenido un gran problema de no haberles avisado...

Imagen que acompañará a la del monedero en mis sueños de las próximas décadas

En ese momento vi a mi hijo como si fuese yo y a la joven dependienta como si de la Señora Mayor del monedero se tratase, sólo que en sus grandes ojos avellana no se reflejaba el más mínimo atisbo de remordimiento ni de cargo de conciencia. Vino sonriendo con cara de satisfacción por su buena acción. Me hizo sentir muy bien y muy mal al mismo tiempo! Muy bien por ver que es todo bondad y buena fe, y muy mal por yo haberle llegado a insinuar el aprovechar del error, porque, como hubiese pasado si me hubiese quedado aquel monedero, todo el mundo lo habría hecho, porque nuestro sentido de la moral queda en entredicho cuando no hay consecuencias punitivas de por medio.

Volviendo para casa llegué aun más lejos en mi pensamiento! Si hubiese conservado ese monedero y hoy hubiésemos aprovechado el error (suponiendo que hubiese guardado los 60 euros hasta hoy) la puta Estrella de la Muerte de 500 euros nos hubiese costado 20!!! Moraleja: El nivel moral es inversamente proporcional a los descuentos conseguidos!!!


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